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Sería un secuestrador serial el hombre aprehendido en Villarino

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Escrito por Cristobal Barber   
Domingo, 11 de Julio de 2010 21:39

Según publica un medio mendocino, Ángel Marín (36), no sólo secuestró a una joven de 13 años en Mendoza y la trajo a vivir a nuestra ciudad, sino que habría cometido al menos otros dos delitos similares. Es un ex suboficial del Ejército. Para los investigadores, Marín, está más cerca del psiquiátrico que de la cárcel.

 

 

 

Según los investigadores, Ángel Fabián Marín Mendoza, nacido en 1972, está más cerca del psiquiátrico que de la cárcel. El sujeto se encuentra detenido, acusado de haber raptado a la menor de 13 años, Sonia Cruz, en marzo de este año en San Carlos.
Este ex militar nacido y criado en Tupungato registra, además, dos casos de secuestros de menores que no se condicen con lo que el término "secuestro" indica en la jerga policial (es decir que no pide recompensas), sino que se los lleva consigo a vivir, a trabajar y -a veces- a las niñas las transforma en sus parejas y, al menos en una oportunidad, las hizo madres.
Para llevar adelante algo que a priori parece no muy sencillo como lo es un secuestro, vale aclarar que Marín Mendoza -después de abandonar el Ejército- se movió en el submundo de los obreros rurales, donde los controles sobre las personas son escasos y la legalidad es casi nula.
Cuando salió a la luz el rapto de la menor Sonia Cruz en la finca Tapiz de San Carlos, el caso recaló en el juez de instrucción del Valle de Uco, Javier Ugarte.
El magistrado, a la hora de empaparse en el perfil del hombre al que buscaba, mandó a pedir sus antecedentes. Cuando Ugarte terminó de leer la historia de Marín Mendoza llamó a su secretaria y le pidió un vaso de agua con dos aspirinas. Luego redactó la orden de detención.

Algo de historia
Para narrar lo que pasa por la cabeza de este hombre hoy detenido en Bahía Blanca bajo tres cargos de rapto agravado, hay que dejar de lado el sentido común y tirarse de cabeza en las inquietas aguas del delirio.
"Hace quince años, cuando Angel Marín Mendoza era un suboficial del Ejército Argentino que revestía en Campo los Andes, conoció a una mujer de Tupungato con la que tuvo una hija; esa hija, tiene hoy trece años", se lee en el prontuario de Marín Mendoza.
"Un día, de un momento a otro, se separa de esa mujer y de su por entonces pequeña hija. No deja rastros. Además, ya había abandonado el Ejército y se dedicaba a hacer tareas de obrero rural en distintas fincas del Valle de Uco.
Hacia 2001, el ex militar reapareció en una finca de San Carlos, donde comenzó otra relación sentimental con una mujer que vivía allí con su familia. Para esa época, Marín Mendoza tenía 30 años de edad y su novia tenía una hermana de 12 años de la que al parecer el ex militar se enamoró perdidamente. Una mañana, la nena de 12 años y Marín Mendoza desaparecieron de la finca.
"Con la menor se instaló en Buenos Aires, en la zona de Bahía Blanca primero y en el partido de San Miguel más tarde. Con esa menor, el hombre tuvo dos hijos varones. El primero de los niños nació hace ocho años en un hospital público pero antes de que le dieran el alta a la madre, el ex militar se la llevó del nosocomio con el recién nacido: por ese motivo ese chico no tiene certificado de nacido vivo ni partida de nacimiento. Los tres se fueron a una finca de Bahía, donde vivieron hasta que la menor volvió a quedar embarazada", según explica uno de los pesquisas que tuvo que armar el rompecabezas.

Parir y huir
Cuatro años más tarde, la por entonces menor (que ahora tiene 21 años y cuyo testimonio resultó clave para la investigación) volvió a quedar embarazada en provincia de Buenos Aires. "En esta oportunidad, el parto se llevó a cabo en una clínica privada, pero una vez que nació el segundo varón, Marín Mendoza lo hizo de nuevo: escapó de la clínica con la reciente madre y el recién nacido", según explicaba ayer la fuente policial consultada.
Para esa época, Marín Mendoza utilizaba también un DNI con el nombre de Benjamín Marín, que sería uno de sus hermanos.
Instalado en San Miguel con su "mujer" (la chica que había secuestrado) y sus dos hijos varones, un día el ex militar decidió viajar a Tupungato, donde se le dio por ir a ver a su primera hija, a la que había abandonado. Habló con su ex y le pidió permiso para salir a pasear con su hija adolescente reencontrada: su ex lo dejó, pero ¿que hizo el ex militar?: se llevó a su hija adolescente a vivir con la familia que ya había edificado en Buenos Aires.
De ese modo, Marín Mendoza apareció una mañana en la casa donde ya estaban sus dos hijos y su joven novia raptada: ahora a la familia se sumaba su hija quinceañera: en total eran cinco.
"Pero a fines de 2009, al hombre le dio una especie de brote y dejó encerrada a la chica con que había tenido a los dos varones y sin más se fue: sin decir a dónde ni por qué. La chica quedó en Bahía Blanca y luego regresó a San Carlos sin sus dos hijos", se lee en el informe que Investigaciones de Valle de Uco labró para el juez Ugarte.
Cuando iba por esta parte del expediente fue cuando el juez Ugarte sintió que iba a necesitar aspirinas.

El regreso
A fines de 2009, Marín Mendoza apareció de vuelta por el Valle de Uco. Lo hizo en compañía de su primera hija de 13 años (la que había tenido con la mujer de Tupungato) y con los dos menores varones, de 8 y 4 cuatro años.
Con los tres se instaló en la zona de Capiz, San Carlos, para trabajar en una finca. Todos se alojaron en una de las viviendas colectivas pero en la habitación contigua vivía una menor de Bolivia cuyo rostro luego se haría famoso por Missing Children's: Sonia Cruz, quien vivía allí con una tía y el marido de ésta.
A fines de marzo de este año, después de una fiesta de cumpleaños, la menor Sonia Cruz desapareció. De inmediato todos se dieron cuenta de que el ex militar y sus tres hijos tampoco estaban.
Recién la semana pasada, Sonia Cruz fue encontrada en Villarino, cerca de Bahía Blanca. Sonia se había escapado en un momento de distracción de los dos hijos de Marín Mendoza (los varones de 4 y 8 años) "ya que ambos la vigilaban mientras su padre iba a trabajar en la cosecha de cebollas. La nena estaba en calidad de presa en esa casa", según registró un alto efectivo que participó en la pesquisa.
Cuando Sonia Cruz quedó en manos de la Policía, todo se precipitó para el ex militar. Una comisión policial allanó la casa donde vivía y rescató a sus hijos menores para que fueran devueltos a su madre, que ya estaba en Mendoza. Otro tanto pasó con su hija adolescente. Él, por su parte, quedó imputado por el delito de rapto agravado en tres oportunidades. La semana que viene vendrá a nuestra provincia.
"Una vez que los familiares de Sonia Cruz fueron a la casa de la familia de Marín Mendoza, que vive en Tupungato, salió el padre y les dijo: 'No se hagan problema, seguro que va a tener un par de hijos con ella y después la va a abandonar'".

Fuente: diario Los Andes

 

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