|
Igualmente alarmante es el hecho de que cientos de miles de personas que nunca han fumado mueren cada año de enfermedades causadas por la exposición al humo de tabaco. No hay duda: respirar el humo de tabaco ajeno es muy peligroso para la salud. Causa cáncer, así como muchas otras serias enfermedades del aparato respiratorio y cardiovascular en niños y adultos, frecuentemente llevándoles a la muerte. No hay nivel libre de riesgo para la exposición de los seres humanos al humo de tabaco ajeno. Estas son las indiscutibles conclusiones a las que han llegados las autoridades sanitarias nacionales e internacionales, respaldadas por los resultados de extensas investigaciones seriamente revisadas, publicadas a lo largo de muchos años. Hay más de 4.000 productos químicos conocidos en el humo de tabaco y se sabe que más de 250 de ellos son tóxicos o causan cáncer en los seres humanos. Cuando el aire está contaminado por humo de tabaco, especialmente en espacios cerrados, sustancias como el monóxido de carbono y otros gases altamente tóxicos son respirados por todos, y tanto fumadores como no fumadores están expuestos a sus efectos perjudiciales No existe ningún nivel de exposición al humo de tabaco ajeno que no entrañe riesgo. Ni la ventilación ni la filtración, solas o combinadas, pueden reducir la exposición al humo de tabaco en ambientes cerrados a niveles que se consideren aceptables. Ni siquiera pueden lograrlo en lo que atañe al olor, mucho menos en lo que respecta a los efectos en la salud. Sólo los ambientes 100% libres de humo de tabaco confieren una protección eficaz. |

