| Historia |
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Los Tehuelches: Los primeros pobladores de estas tierras eran llamados “Tehuelches Septentrionales” o “Guenaken” o “Gununa-kene”, este nombre es una deformación de “Chewelche” que en mapuche significa “enemigo”. Habitaban desde el sur de la Sierra de la Ventana hasta los valles neuquinos y toda la Patagónica hasta el Estrecho de Magallanes. Los Guenaken Tehuelches eran cazadores nómadas, usaban herramientas de piedra, hueso o madera. Prácticamente no trabajaban metales y vivían en toldos desmontables. Su alfarería era tosca y no hilaban ni tejían. Realizaban trueques con los Mapuches de Chile cambiando sal, pieles y plumas por tejidos y alfarería. Sus armas eran el garrote, arcos y flechas y boleadoras. En sus orígenes eran grandes corredores a pie. Una vez que adquirieron la cultura del caballo se hicieron expertos jinetes y sus armas fueron la lanza y las boleadoras. Los Tehuelches fueron de gran ayuda a las fuerzas argentinas en la Campaña al desierto de 1833 en la lucha contra los mapuches. El general Pacheco escribía a Rosas desde Choele Choel el 9 de julio de 1833: "En este correo iba a consultarte para mandar un parlamento a los "Chequelches". Su amistad nos será muy importante ahora para que atrapen a los chilenos fugitivos y en lo sucesivo para que les atajen el paso. Estos indios tienen un idioma enteramente distinto, han sido siempre enemigos irreconciliables de los chilenos, no pasaran de 200 porque los han concluido con sus guerras y ahora están como sometidos por debilidad. Han sido guardianes de Patagones cuando eran fuertes. No necesitan robar porque tienen mucha hacienda alzada que venden en Patagones". Por su amistad con el blanco, por su nobleza y por su habilidad para trabajar con caballos y vacunos se convirtieron en los primeros paisanos de las pampas. Los Mapuches o Araucanos: El nombre original era Mapuches que en su lengua, el Mapudungun, significa "gente de la tierra". Su contextura física era del tipo andino, de estatura baja, cara achatada y cráneo redondo. Poblaban el sur de Chile hasta la llegada de los españoles que se retiraron más al sur, al Arauco, o sea entre los ríos Bio-Bio y Cauten. En ocasionales expediciones cruzaban los Andes para cambiar alfarería y tejidos por sal y pieles. Eran feroces guerreros, y cuando adquirieron la cultura del caballo llegaron a dominar a todas las tribus vecinas y formaron un imperio. En Argentina las primeras tribus que dominaron y sometieron fueron las de los aborígenes del Neuquén, los Chiquillanes y los Poyas, a quienes impusieron su lengua y costumbres. Así los Chiquillanes pasaron a llamarse Pehuenche (gente de las arboledas) y los Poyas fueron llamados Puelches (gente del este). Cuando avanzaron más en el interior de Argentina dominaron a los Guenaken y a los Aonikenk y los llamaron Tehuelches (enemigos, rebeldes). Con el caballo también tuvieron la posibilidad de arrear ganado vacuno hacia Chile donde abastecían a saladeros y ganaderos. Era tan grande el número de ganado que arreaban que sus huellas se llamaron "las rastrilladas de los chilenos". Cuando la hacienda cimarrona comenzó a escasear iniciaron los malones hacia las nuevas estancias y nuevas poblaciones, donde además de hacienda llevaban gran cantidad de mujeres y niños cautivos. Esto, llevó a un enfrentamiento con los blancos que duró casi cien años. Tenían una gran cultura sobre astronomía y realizaban sus siembras y festividades de acuerdo a la posición de los astros. También tenían un gran sentido de la conservación de la tierra y un gran respeto a la naturaleza, que hoy envidiaría cualquier organización ecologista. Una costumbre ritual de los mapuches, que la historia ha ocultado, es la de comer carne humana. Creían que comiendo el cuerpo de sus enemigos, obtenían su fuerza y su astucia. Esto provocaba terror entre sus enemigos, ya fueran blancos o indios y les permitió ganar muchas batallas. Los españoles en la Patagonia: Corría el año 1770, cuando los españoles lograron vencer a los ingleses y retirarlos de la costa patagónica. Así fue como España adquirió el compromiso de cuidar esas tierras. El 14 de mayo de 1778, el Rey nombró al superintendente Juan de la Piedra "para establecer poblaciones y fuerte en la costa atlántica sur". El piloto Basilio Villarino fue quien aconsejó al Jefe del Fuerte de Patagones, Don Francisco de Viedma, construir un fuerte en las proximidades de lo que hoy es Fortín Mercedes. El 4 de mayo de 1780, Villarino escribe: "La tierra del colorado es llana de una y otra margen y mucho mejor a la del Río Negro..."; "Las costas de arena, el suelo excelente y adaptable a cualquier tipo de cultivo, el aire puro y salubre, el clima templado y delicioso, abundan el ganado vacuno y lanar, caballos, venados, y demás caza mayor." Como se mencionó anteriormente, la relación que mantuvieron los españoles con los tehuelches fue buena. Francisco de Viedma, afirmaba al Virrey Vertiz en una de sus cartas: "bien me hago cargo que para hacer la principal población en el Colorado... A NO EXTERMINAR O AHUYENTAR LOS INDIOS...". Sin embargo, al Virrey Vertiz lo sucedió el Marqués de Loreto quien mantuvo una política completamente opuesta ya que decretó “correr y reducir a los indios”. Con ese propósito, envió a Juan de La Piedra al fuerte del Río Negro. Este organizó una expedición con 200 hombres. El 22 de enero de 1785 acampó sobre el Sauce Chico en Sierra de la Ventana. Para sorprender a los indígenas adelantó 98 hombres. Los indígenas los atacaron y derrotaron. Entre los muertos estaba el piloto Basilio Villarino. Fue el 25 de enero. Villarino tenía 42 años. La Campaña del Desierto: 1833-1834 A principios de 1800 se produce la invasión de los mapuches, quienes destruyeron a los Tehuelches, atacaron el Fuerte de Patagones junto con otros fuertes. El Gobierno Nacional, ante semejante hecho, designa a Don Juan Manuel de Rosas para formar una expedición a fin de correr a los mapuches a Chile. Se determinó que la campaña estaría al mando de Facundo Quiroga, quien comandaría el ala del centro, formada por tropas de Cuyo y del interior, descendería por la cordillera y La Pampa, hasta las nacientes del Río Negro. El ala derecha, al mando del general Bulnes, integrada por tropas chilenas, atacaría de oeste a este, en los boquetes de la cordillera. Una revolución en Chile hizo que Bulnes desertara, pactara con los indios y se retirara. El ala izquierda al mando de Rosas iría hasta los ríos Colorado y Negro y de allí hacia las nacientes del Negro. El ala del centro también abandonó la empresa al comenzar y se retiró. Sólo quedó el ala izquierda, al mando de Rosas, que se tuvo que hacer cargo de los objetivos de las tres alas.
Mapa de la Campaña al Desierto: 1833-1834 El 11 de mayo de 1833 toda la división llegó al Río Colorado, más específicamente, al punto que hoy se conoce como “Divisadero de Rosas”, a mil metros del actual Fortín Mercedes. Ocuparon toda la lomada hasta el "boliche de la loma". El 12 de mayo siguieron río abajo hasta el lugar en que Rosas fijó su cuartel general. Desde allí se realizaron las persecuciones de indios enemigos y se iniciaron los reconocimientos de la zona. Por tierra lo hicieron Nicolás Descalzi y Feliciano Chiclana. Ellos describen en sus diarios las plantas, yuyos, arbustos, minerales, corrientes de agua, lagunas, anotaciones meteorológicas realizadas día a día durante un año. El capitán de marina Don Guillermo Bathurst, recorrió el río con sus barcazas y recogió gran cantidad de datos. Es importante destacar que desde el 13 al 16 de agosto de 1833, se alojó en el campamento el célebre naturalista inglés, Charles Darwin, quien realizó diversos estudios y extrajo gran cantidad de muestras. El 17 de mayo de 1833, Rosas escribe en su diario: “El Río Colorado es hermoso, ofrece mil ventajas a las gentes que se establezcan en el. Buenos campos de labranza, pastoreo, abundancia de maderas y agua. Corre al sureste sobre arena, los pastos son los mejores en engorde, alfilerillo, cola de zorro, trébol de olor. Todas las costas son buenas. Desde sus nacientes hasta la desembocadura se calculan 190 leguas, que, a 3 leguas de frente con 3 de fondo caben 100 estancias, que a 10.000 cabezas de ganado cada una resulta un millón, que puede dar cada año una exportación de 300.000 cueros, 365.000 quintales de carne salada, y 600.000 arrobas de sebo. El ganado yegüerizo, lanar, y "cerdudo" podría también criarse con ventajas" Continuaron las expediciones para combatir a los Mapuches y a las tribus dominadas por éstos, mientras tanto los aborígenes Tehuelches se acercaban más a los blancos buscando protección y ofreciéndose como guías y baqueanos. El 21 de septiembre el comandante Selarayán informa que había llegado a Patagones el cacique tehuelche Gueyocoy, trayendo sus toldos para instalarse cerca de la población. Informa también que los demás tehuelches se retiraron al sur de San Julián pero regresarían a Patagones cuando lo permitiera el general Rosas. Muchos fueron los caciques tehuelches mostraron lealtad a Rosas, el 12 de enero de 1834 destacaba en su diario "Estas tribus siguen dando, como siempre, pruebas de muy buena fe, amor y respeto. Rebosan de complacencia desde que se encuentran ya seguros, pues los indios de la cordillera les habían hecho tantos robos y muertos que han quedado reducidos a 200 indios de pelea" El 25 de marzo de 1834 se dio por concluida la campaña. El General Rosas despidió a sus soldados con una proclama: “Soldados de la patria... jurad aquí ante el Eterno, que grabaremos siempre en nuestros pechos, la lección que se ha dignado darnos tantas veces que sólo la sumisión perfecta a las leyes y la subordinación respetuosa a las autoridades que por él nos gobiernan, puedan asegurarnos la paz, libertad y justicia para nuestra tierra. Adiós. Vuestro general que ha tenido siempre sobrado valor para llenar en esta parte sus deberes, sin temor a los peligros, ni a la ferocidad de los tiranos no lo tiene para despedirse de vosotros. Unión, remedio al país". De esta manera terminó esta gesta histórica. Es importante destacar la labor científica del ingeniero agrónomo Feliciano Chiclana, el múltiple estudioso italiano Nicolás Descalzi, los marinos Bathurst, Thorne y Linch. Se realizaron observaciones astronómicas, mediciones de latitudes y longitudes, ocultación de estrellas, declinación del sol, comprobación de los eclipses del primer satélite de Júpiter, registros de temperatura, presión atmosférica y dirección de viento. Se destruyó el poder militar de los principales caciques mapuches Pitriloncoy, Painen, Cayupan, Calquin, Yanquinan, Califuquen, etc. Se pusieron fuera de combate más de 10.000 indios, corrieron a miles a sus tierras en Chile y se rescataron cerca de 4.000 cautivos, principalmente mujeres. Lamentablemente las luchas internas del país y el olvido de esta zona por las autoridades gobernantes hicieron posible a los Mapuches y sus aliados a reorganizar el imperio y volver a los continuos malones con Calfucura como cacique máximo. El Fortín Mercedes y su desarrollo: El 12 de Mayo de 1833, Juan Manuel de Rosas funda a 30 kilómetros de Fortín Mercedes, el Fortín Colorado. En 1858, éste último debe ser trasladado por causa de una inundación hasta el lugar en donde hoy se encuentra el Fortín Mercedes. Recién en 1860 es cuando Don Pedro Luro* y Don José Arnold comienzan a hacer historia en estos pagos ya que deciden iniciar su aventura colonizadora: primero en la Isla Verde y luego en las márgenes del Colorado. Mientras tanto, los malones continuaban sembrando muerte y desolación. Por ello, en 1879, el General Julio A. Roca comienza la Segunda Campaña al Desierto con la misión de terminar con los malones destructores y sanguinarios para convertir estas tierras en emporios de riquezas y pueblos florecientes. Dado el éxito de esta segunda campaña, en 1883 comenzaron a llegar avances para la población. En Fortín Mercedes, se instala el telégrafo y luego el correo. Los misioneros salesianos llegan a la zona con el evangelio y la educación. En 1895, el Padre Pedro Bonacina funda el primer colegio entre Bahía Blanca y Patagones. Este colegio no sólo educaba sino que también era hospital, hogar de huérfanos y ancianos y centro de reunión de los habitantes de la zona. En 1912, el Ingeniero Don José Urgoiti, le comenta a Don Carlos Luro que es criminal desaprovechar tanta agua del Colorado al mar y no usarla para el riego de los campos. Fue así como éste último, le encargó al primero un proyecto de riego en la Estancia “La Elena”. Fue en 1914 cuando se levantó la primera cosecha bajo riego: 170.000 kilos de semilla de alfalfa y una inmensa cantidad de fardos de pasto. El ferrocarril trajo en 1912 gran progreso para la población, posibilitando el transporte de pasajeros y también de ganado en pie, lanas, trigo, cueros, leña, etc. Los hermanos Adolfo y Rufino Luro donan los terrenos para levantar la estación y un pueblo que llevaría el nombre de su padre: PEDRO LURO. El 20 de noviembre de 1913, el ejecutivo provincial aprueba los planos y se toma esta fecha como la fundación de la localidad que fue poblada por personas de diversos lugares y orígenes: vascofranceses, yugoslavos, alemanes del Volga, húngaros, italianos, españoles, checoslovacos, sirios, libaneses, etc. Todos tuvieron el mismo objetivo: buscar un porvenir para ellos y sus hijos. |


